Camino de Santiago



Mi coleción de noticias sobre el Camino de Santiago


09/02/2011 08:25 PM
Después de la larga espera ...

Ha pasado (¡volando!) mas de un año y cuatro meses desde una mañana de abril en que dejábamos el Camino a Santiago y tomábamos el camino a casa.
Nos habíamos quedado a las puertas de Salamanca y nos volvimos pensando que sería fácil llegar a la capital charra en un salto de fin de semana. Pero siempre ha surgido alguna obligación, principalmente de índole laboral y finalmente compaginar "las agendas" de tres peregrinos ha resultado mas complicado de lo previsto.
Por otro lado, al volver la vista atrás (como dice el poema machadiano) hemos contemplado la senda que no volveremos a  pisar. Y a la vez, buscando las estelas en la mar nos dábamos cuenta lo que faltaba por recorrer.
En definitiva, un pequeño bajón.
Pero como todo pasa y todo queda, ha llegado el momento de proseguir la marcha y en unos días esperamos encontrarnos en Fuenterroble de Salvatierra, con botas, mochila y mucha ilusión para en casi dos semanas, intentar batir nuestro record de permanencia continuada sobre el sendero que nos lleva desde Sevilla a Compostela.
Conforme a nuestra concienzuda planificación, podemos llegar a Laza, en Orense. Esto tiene un aspecto simbólico que nos ayudará mentalmente en nuestro esfuerzo: ya estaremos en Galicia y allí está Santiago. Total, ya estamos terminando o al menos esos nos creeremos.
Sevilla, Badajoz, Cáceres, Salamanca, Zamora y ahora, Orense.












05/17/2010 08:57 PM
Otra vez de regreso a casa
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra
Antes de las siete de la mañana el Albergue está como si los que hemos dormido en él nos hubiesemos vuelto locos. Se ha iniciado una carrera para ver quien sale el primero camino de San Pedro de Rozados y todos tratamos de llenar el estómago con un tazón de café con leche que nos está preparando Giovanni.

No es nuestro caso porque regresamos a Madrid. Anoche nos dijeron que es conveniente estar poco después de las siete de la mañana frente al mesón Pesebre y para allí nos vamos.

Somos los primeros pero no los únicos que tomaran el autobús. Poco después llega una pareja alemana que regresa a casa muy triste porque les avisaron de la muerte de su perro. Por último, el grupo de cuatro italianos con los que venimos coincidiendo en los albergues desde la etapa que finalizó en Carcaboso.

Pasadas las siete y media, el autobús de CEVESA aparece por la calle Larga y los nueve viajeros ocupamos nuestros asientos mientras el vehículo enfila la carretera que lleva a Guijuelo. Después hacia Avila pasando por Piedrahita, donde hay una especie de "hub" en el que coinciden varios autobuses de la Empresa y donde se intercambian pasajeros para optimizar las rutas.

Durante el trayecto, ya estamos planificando como llegar a Salamanca: un viernes por la tarde volvemos a Fuenterroble, el día siguiente nos vamos hasta San Pedro de Rozados para un domingo alcanzar Salamanca y regreso inmediato a Madrid. Ya veremos cuando puede ser.

Entre sueños cortos se nos pasa el viaje bastante rápido y pasan unos minutos de las diez y media cuando estamos comprando el billete de cercanías que nos llevará al punto final de éste viaje: Alcalá de Henares.





05/17/2010 11:48 AM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 21
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

Etapa 20.- Calzada de Béjar – Fuenterroble de Salvatierra

El desayuno no estaba incluido en el precio del alojamiento pero por 3€ adicionales nos hemos tomado la clásica leche con café o cola cao, zumo de naranja y tostadas.
El albergue ha tenido buena ocupación esta noche: dos australianas y muchos italianos, un oriental, varios holandeses y alemanes y cuatro españoles. Así que como suele ser habitual, cuando nos levantamos ya está el ambiente alborotado y algunos de los peregrinos han partido y nosotros lo hacemos cuando son las siete y media. Cruzamos Calzada por la calle que parte en dos el dormido pueblo y en la que se puede contemplara la arquitectura propia de la zona.


Y de esta manera nos situamos en el sendero que nos llevará hasta Valverde de Valdelacasa caminado ocho kilómetros y medio totalmente llanos y para los que necesitamos unas dos horas entre pastizales con tranquilas vacas también desayunando.

Como todavía no hace calor, el recorrido se hace en cómodo andar y varios miliarios nos recuerdan que transitamos sobre lo que fue la calzada romana. Sólo el vadeo del río Sangusín nos presenta alguna dificultad.

Uno de los cruceros que rodean la localidad nos da la bienvenida a la pequeña población de unos 65 habitantes, poco antes de llegar frente al Albergue Casa Nenúfar que aparece cerrado quizás por falta de peregrinos. Poco después la Iglesia, que como no podía ser de otra forma está dedicada a Santiago Apóstol.

Cruzamos el pueblo para seguir nuestro camino y un curioso monumento al peregrino nos despide justo cuando otra vez el asfalto, en subida y con calor nos va a acompañar durante los próximos cuatro kilómetros. Poco o nada que contar.

Pensamos hacer un alto en Valdelacasa pero no nos apetece subir hacia el barrio alto y por la parte baja todo está cerrado por lo que seguimos callejeando y ya a la salida entramos en una pista asfaltada para hacer la última parte de la jornada.
A la sombra de unos árboles tomamos algo de fruta y retomamos el andar durante un kilómetro y medio hasta que encontramos una salida a izquierda, en una zona con varias señales amarillas hacia varias direcciones, incluso borradas, que nos hacen dudar.
Pero avanzamos 500 metros y encontramos un cruce donde confluyen indicaciones de la ruta GR-100, la Vía de la Plata, la Cañada Real Soriana,…

Iniciamos el que creemos último tramo de la etapa iniciando una subida para encontrarnos a la derecha lo que alguien ha llamado “Bosque del Peregrino”: un miliario, un chozo caído y un anuncio de un equipo de baloncesto de Salamanca.
Robledales secos con muy mal aspecto nos escoltan hasta que nos aproximamos a la carretera que lleva a Fuenterroble.

En el cruce, unas flechas nos indican que debemos caminar por la carretera aunque después nos percataremos que era posible continuar por un camino de tierra que vamos observando a la izquierda hasta que 5 horas después de iniciar la jornada estamos frente al Albergue parroquial.



El hospitalero Giovanni nos sella la credencial y nos acompaña a una de las salas que sirve de dormitorio. Esta tiene 18 camas en literas, baños y aseos, todo casi nuevo y realmente es muestra de la hospitalidad con los peregrinos que ofrece el párroco Blas Rodríguez. Muy bien todo.

Preparamos los sacos en las literas, nos aseamos y nos vamos en busca de algún sitio donde comer. En el Mesón El Pesebre preparan menú para el peregrino y allí tratamos de saciar nuestro apetito.
Un rato tumbado en la cama y mientras los otros dos caminantes siguen durmiendo me voy a visitar el pueblo.

En la iglesia de Santa María la Blanca, de sólidas piedras, destaca la torre con una escalera de caracol exterior, así como un pequeño parque temático en un lateral que muestra como era la construcción de las calzadas romanas.

Ya el equipo al completo, tomamos en consideración finalizar esta fase aquí. De otro modo acabaríamos en San Pedro de Rozados y el retorno futuro sería mas complicado por cuestiones de transporte. Por si fuese poco el motivo, unas nubes negras nos ayudan a tomar la decisión mas acertada.

El Albergue está lleno de peregrinos y aún por la tarde ya avanzada siguen llegando, especialmente los ciclistas que hacen jornadas muy extensas.
Nosotros nos dedicamos a las escasas distracciones que ofrece el pueblo y después de cenar nos vamos a la cama.

Mañana regresamos a casa.




Etapa 19.- Baños de Montemayor – Calzada de Béjar

Ayer, durante la subida por el asfalto desde Aldea nueva hasta Baños, hubo momentos de fuerte bajón. Sería el calor sin sombras o el cansancio de estar continuamente mirando hacia la línea blanca que delimita el arcén, lo cierto es que sólo pensar en que al día siguiente teníamos previsto ascender el Puerto de Béjar me ponía los pelos de punta. Incluso iba pensando en buscar algún autobús de línea que nos llevase hasta Castilla-León.
Al final y después del reparador descanso, seguimos nuestro plan inicial y nos vamos hasta Calzada de Béjar en una etapa corta de 12,5 km.
Poco antes de la ocho de la mañana estamos tomando un café en la máquina automática del hostal para al menos llevar algo en el estómago. Por lo que nos dijeron anoche a estas horas están los bares cerrados. Desayunaremos en el camino.

Cruzamos el pueblo en continuo ascenso buscando la N-630 y que encontramos justo en el comienzo de una restauración de los años 70 que se hizo de la calzada romana y que facilita enormemente el caminar del peregrino y aleja los temores de una dificultad insoslayable que acabe con las energías de quien esto escribe.
Ya en la calzada vemos al fondo el Embalse de Baños, junto al que pasamos ayer. Más y abajo, las casas del pueblo en el que hemos pernoctado.
Mil metros después cruzamos la carretera y por un camino en el lado izquierdo dejando Extremadura mientras grandes carteles verdes entre los árboles lo atestiguan. Hay cambios en la señalización “oficial” del sendero porque los cuadrados bloques de granito gris con azulejos amarillos o azules dan paso a los prismas blancos de Castilla y León.

Una vez coronado el puerto y al poco de iniciar el descenso paramos en una gasolinera para desayunar y al poco continuamos hasta pasar bajo la Autovía, cuyas obras han sacado a la luz restos de calzada.
El paisaje ha cambiado: ya no es la dehesa sino zona de bosque y pastos entre la sierra. Un continuado descenso sobre un buen piso nos lleva por el Camino Real de la Plata hasta el romano y reformado Puente de la Malena que nos facilita el cruce del río Cuerpo de Hombre.

Allí, un perro blanco “muerto de hambre” casi nos suplica le demos algo. Como peaje, un trozo de barrita de cereales es suficiente y continuamos.

Con el río recién cruzado a la derecha y una carretera a la izquierda avanzamos algo menos de cuatro kilómetros mientras contemplamos varios miliarios hasta que el bien delimitado sendero acaba en la pista que tenemos que cruzar.
Un fuerte repecho sobre las piedras de la antigua calzada nos lleva a la entrada de Calzada de Béjar y el Albergue Alba Soraya.

Allí encontramos a la madre e hija australianas que nos adelantaron a la salida de Baños.

El albergue es amplio y bien equipado y elegimos la opción de unas habitaciones individuales y después del obligatorio aseo recuperador damos un paseo por las calles del pueblo y nos acercamos al bar del pueblo, situado tras el Ayuntamiento donde damos buena cuenta de un aceptable menú por 8€ y nos vamos a descansar.

Mientras, Manuela (la hospitalera) ha preparado una lavadora. Las ropas la encontramos tendida al sol cuando regresamos.
El resto de la tarde la pasamos muy relajados mientras contemplamos los verdes prados y las vacas con sus becerros.

La cena la hacemos en la terraza del bar: cerveza y raciones de jamón, queso y chorizo y ya sólo queda irnos a la cama y cuando llegamos al albergue, el resto de los numerosos peregrinos (todos extranjeros) ya están durmiendo.



05/16/2010 12:07 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 20
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

05/15/2010 09:15 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 19
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

Etapa 19.- Cáparra – Baños de Montemayor

No tiene mucho sentido recorrer unos cuantos kilómetros hacia atrás y es más lógico marchar en dirección a Aldeanueva del Camino por el trayecto más corto. Unas flechas azules señalizan el camino desde el Hostal Asturias para ir en busca del sendero marcado como “oficial”.
Poco más de kilómetro y medio de asfalto por la N630 nos lleva a un sendero en la orilla derecha de la carretera (es la Cañada Real de la Plata o de la Vizana) que prácticamente no abandonaremos hasta nuestro primer destino. Seguimos avanzando con unas abandonadas vías del ferrocarril a nuestra derecha y algo mas allá las estribaciones de Gredos con sus cumbres manteniendo las últimas nieves del año.

Hay muchas zonas encharcadas porque los numerosos arroyos están desbordados debido a las fuertes lluvias que han caído en la zona durante los últimos meses.
Ya estamos en el camino que procede Cáparra transitando por la calzada romana o La Vizcaína y dos horas (casi siete kilómetros) han transcurrido desde que salimos del hostal. Estamos llegando a un albergue ganadero que, supongo, se utiliza para resguardar a los pastores trashumantes junto a los corrales que hay para el ganado y según los mapas que llevamos nos quedan menos de cuatro kilómetros para llegar a Aldeanueva.

Un corto tramo de subida pisando los restos de la antigua calzada nos presenta en la calle de las Olivas donde nos refrescamos en una fuente que nos encontramos y continuamos contemplando varios miliarios y otros símbolos peregrinos. El añadido “del Camino” no lo es por casualidad.
En la Plaza del Mercado vamos a hacer un alto que se prolongará durante una hora. Hay que comprar fruta y agua en un supermercado y también protector solar, porque el sol está haciendo estragos en la piel de estos peregrinos.

Por un puente (¿romano?) muy reconstruido cruzamos la garganta de la Buitrera para salir a la plaza del Ayuntamiento, donde nos colocan en la credencial un espectacular sello recordatorio.
Ahora empieza la parte desagradable de la etapa: ocho mil metros de asfalto, aburridos y peligrosos en cierta manera.
Después de una rotonda que rodeamos cruzamos la Autovía para meternos de lleno en la carretera que nos llevará a Baños de Montemayor.

Un camping junto al cruce que lleva a Hervás, el puente de las Doncellas sobre el río Ambroz, dinamitado en el año 1958 y reconstruido sin arte ni respeto al original y otro camping junto al Embalse de Baños es lo único destacable en las dos horas y media de marcha en continua subida sobre el ardiente pavimento.
Ya con las casas del pueblo a la vista, nos desviamos a la izquierda para recorrer unos cientos de metros sobre las piedras de la calzada.
Hoy nos hemos decidido por alojarnos en un hostal en lugar del Alberque de la Junta de Extremadura.

Estamos agotados por la calurosa jornada y elegimos prácticamente el primero que encontramos: Hostal Martín. Habitaciones amplias, muy limpias con baño y TV. Precio mas que razonable.
Para reponernos alimentariamente tenemos algún problema porque no hay suficiente oferta, quizás por la hora que es (las tres de la tarde). Finalmente, entramos en el Mesón Lolo (Avda. de las Termas) donde hacemos caso a la recomendación del dueño y degustamos una extraordinaria carrillada y las habituales cervezas muy frías.
Después de dormir la siesta y cuando son casi las nueve de la tarde damos un paseo por el pueblo. Pasamos junto a la Iglesia de santa maría (Siglo XVI), el Ayuntamiento y callejuelas con casas rehabilitadas al estilo tradicional de la zona.

Y regresamos al Hostal para ir a la cama sin cenar, no por ser malos sino porque todo está cerrado.

Mañana será otro día en el que nos espera la subida al Puerto de Béjar.





Etapa 18.- Carcaboso a Cáparra

Como casi siempre, nuestra buena intención es salir con las primeras luces. Pero nos resulta difícil así que son más de las nueve y media de la mañana cuando callejeamos mientras nos despedimos de Carcaboso en busca del Camino.
Compramos unas naranjas y agua y ya casi en la salida de la población vemos un cartel que anuncia otro Albergue para Peregrinos: es otra opción.

El paisaje de hoy está principalmente formado por grandes extensiones de cereal a la izquierda y a la derecha bosques ribereños que en la lejanía acompañan al río Jerte. Cuando no hay cereal, pastos para unas vacas que se consideran propietarias del campo y se sitúan retadoras en medio del camino que debemos recorrer. Nuestro cómodo caminar nos lleva nuevamente a la dehesa, donde la tranquilidad es absoluta y únicamente el canto de numerosos pájaros distrae nuestro andar.

En muchos tramos las marcaciones de la Junta de Extremadura nos indican que transitamos sobre la primitiva calzada, como lo atestiguan las numerosas piedras que han sobrevivido al paso de los Siglos y ahora están bajo nuestros pies.
Salvamos el canal de la margen derecha del Jerte que nos bloquea el paso al frente e iniciamos una subida que nos llevará a la dehesa de Valverde, después a la del Cuarto Real y a la de Valtravieso que vamos atravesando en los siguientes siete kilómetros. Un murete de piedras a nuestra derecha y la protección solar que nos brindan las encinas nos hacen fácil el andar y cuando llevamos dos horas y media desde el inicio de la marcha, hacemos un alto para reponer fuerzas mientras descansamos.

Aprovechamos unas sombras tras el paso por una portilla hacia el lado izquierdo del muro separador de las fincas, justo en el lugar en el que yacen varios miliarios, para devorar las naranjas y unos pastelillos de alto valor energético. El paisaje es muy bello, multicoloreado por las florecillas silvestres bajo las encinas. Al fondo, las últimas nieves blanquean las cumbres de Gredos.

Nuestro plan inicial era hacer noche en Oliva de Plasencia pero definitivamente iremos a Jarilla, concretamente al Hostal Asturias con quienes hemos contactado para que nos recojan en el Arco de Cáparra, mas que nada por evitar los seis o siete kilómetros de asfalto que hay hasta Oliva.

Nos estamos quedando sin agua porque el calor es muy intenso y el consumo ha superado la previsión. Cuando cruzamos la carretera nos acercamos a una casa en cuya fachada indica Venta Quemada.
Educadamente hacemos notar nuestra presencia a través de la puerta que está abierta y al poco sale una mujer que con muy malos modos nos gruita que salgamos de allí, que es una casa privada y no recuerdo cuantas cosas más.Cuando podemos, le decimos que sólo pedimos un poco de agua. Con malos modos, coge las botellas, las llena no sabemos dónde y cuándo las devuelve, le damos las gracias. ¡Adiós y que le vaya bien!

Ya estamos en el último tramo de la jornada y faltan cinco kilómetros para llegar a uno de los hitos importante de éste camino por la Vía de la Plata: el Arco de Cáparra.
Los últimos pasos nos llevan por un estrecho sendero y de pronto, sobre las copas de los árboles, surgen los restos del Arco.
Poco antes, en la Finca Casablanca podemos observar varios miliarios en su jardín. Cuando finalmente llegamos nos encontramos con la excavación que se está realizando y la imaginación nos retrae al primer siglo de nuestra Era.

Allí están varios peregrinos, todos esperando el transporte al Hostal. Entre ellos, uno con su caballete pintando una acuarela con una vista del Arco. Es Antón Hurtado y si alguien quiere saber algo más de él, aquí hay un enlace. Un peregrino muy interesante.

Esperamos un buen rato y terminamos llegando a nuestro destino. Un alojamiento de carretera sin mayores pretensiones pero con un personal muy agradable. Allí pasamos la tarde descansando a la espera de la próxima jornada en la que saldremos directamente a Aldeanueva del Camino sin retroceder hasta el Arco.



05/13/2010 10:29 AM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 18
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

05/12/2010 09:24 AM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 17
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

Etapa 17.- Grimaldo a Carcaboso

A las siete de la mañana comienza la ebullición en el Albergue. A las siete y media estamos casi todos tomando el desayuno en el bar: café con leche y tostadas.
Damos los últimos retoques a las mochilas y enfilamos por la N-630 a la búsqueda del cruce con la carretera que lleva a Holguera. Igual que ayer, pasamos por debajo del viaducto que soporta la A66 e inmediatamente un giro señalizado a la derecha nos mete de lleno en la etapa.
El paisaje es el habitual en esta zona: dehesas donde pacen tranquilamente rebaños de vacas y ovejas que, sorprendidas, parecen mirar con intriga que hacen estos tres humanos cargados y casi arrastrando los pies.

El sendero está muy bien señalizado y su tránsito es cómodo a excepción de las amplias zonas encharcadas por las recientes lluvias y que nos obligan a vadear con precaución riachuelos y balsas de aguas enfangadas.

La etapa es llana y fácil. Pasamos por prados y dehesas y casi siempre sobre el primitivo trazado de la Calzada Romana. Cancelas, alambradas y charcas nos van acompañando y después de pasar junto al embalse en el Arroyo del Boquerón, salimos a una carretera para recorrer mil metros sobre el asfalto antes de entrar en la Finca Valparaiso. Al coronar un corto ascenso, al fondo ya podemos divisar Galisteo después de 3 horas y media de marcha.
Descendemos hacia la acequia del río Alagón a la que llegamos en un cómodo paseo y, sorprendentemente, después de encontrar abundante agua encharcada y en riachuelos, la acequia baja prácticamente seca mientras la acompañamos durante unos ochocientos metros.

Entonces hay un salida a la izquierda para entrar a una finca. El cartel dice “Prohibido el paso” pero alguien ha señalado “Peregrinos OK”. Y por allí nos metemos.
El último desvío a la izquierda nos lleva frente a un fuerte (muy fuerte) repecho con premio a la subida: la bella panorámica del recinto almohade de Galisteo.
Hacemos un alto a las cinco horas del inicio de la jornada.

Después de reponernos con unas raciones acompañadas por alguna que otra cerveza nos preparamos para afrontar el tramo final de esta larga etapa.
Nos quedan unos diez kilómetros de asfalto y hace bastante calor. Son dos razones para replantearnos si continuamos o cumplimos el programa. Finalmente, decidimos seguir y subimos hasta la Puerta de la Villa del recinto amurallado y desde allí empieza el descenso hasta el puente medieval que nos ayudará a cruzar el río Jerte.

Ya a la salida de Galisteo una zona en obras con un par de rotondas nos sitúa en una carretera de servicio de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) por la que transitamos durante cinco pesados kilómetros, sin una sombra, aburridísimos y sin nada interesante que ver salvo algunos secaderos abandonados.
Así llegamos a Aldehuela del Jerte donde, en la calle Calzada Real, sólo encontramos abierto el Hogar del Pensionista donde aprovechamos para hacer un alto en la calurosa tarde. Entre refresco y refresco, nos pasamos casi una hora preparándonos para los últimos pasos que nos llevaran a nuestro destino en una hora y poco más en un recorrido sobre otros cinco km. sobre el asfalto.

Aproximadamente a las siete de tarde y después de diez horas y media (incluida comida y parada a media tarde) entramos triunfalmente en Carcaboso.
Buscamos el Bar Pacense y preguntamos por la Sra. Elena, que aparece al poco y nos acopla en un anexo de su Albergue.
Las habitaciones (con baño) son nuevas con mobiliario “reciclado” y una de ellas con las sábanas “preutilizadas” (¿Se me entiende?). Le preguntamos si hay lavadora y nos dice que no, aunque al final resulta que sí la hay pero está reservada para un agradable grupo de ciclistas burgaleses que llegan al poco rato. No nos sienta muy bien pero como es lo que hay, colada manual y punto.

La ducha con agua caliente nos deja como nuevos y estamos dispuestos para dar un paseo mientras hacemos tiempo para cenar.
Recorremos el pueblo en un periquete, pasamos por la Iglesia de Santiago Apóstol, muy restaurada en los años 90 y con dos miliarios (el CII y el CIII) plantados en una sencilla exposición que hay en su exterior.
El Hostal Ciudad de Cáparra tiene buen aspecto y una terraza que parece ser el lugar de reunión de locales y forasteros (estos, casi todos, peregrinos y bicigrinos). Cervezas, Pimientos de Padrón, calamares, ensaladilla y sobre todo un espectacular queso curado de cabra de la zona nos sirven de cena
Con la tripa llena (posiblemente, demasiado) nos vamos a dormir, que la noche del caminante siempre resulta corta.



05/10/2010 12:28 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 16
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 4. 2010. De Cañaveral a Fuenterroble de Salvatierra

Etapa 16.- De Cañaveral a Grimaldo

Según el reloj que está en la calle, frente a casa, son las 6 de la mañana y todavía la noche domina el cielo cuando ya estoy caminando hacia la estación. Un tren de cercanías me situará en Atocha para realizar un transbordo al media Distancia que finalmente me va a dejar en Cañaveral.
Tanto uno como otro son puntuales y kilómetro tras kilómetro el Camino a Santiago se va retomando.
Hoy voy sólo porque el “equipo” se ha dividido en tres subgrupos. Avi y Vir viajan en un autobús que ha salido de Sevilla y Mayse no ha podido apuntarse esta vez por lo que seremos tres los caminantes. Seguro que la próxima vez volveremos a ser cuatro.
Cuando ya hemos entrado en Extremadura el cielo azul se abre sobre la dehesa que acoge al tren sobre un suelo verde por el continuo riego que ha tenido este invierno.

La previsión meteorológica es buena para la próxima semana y no esperamos lluvia en ninguno de los días de marcha.
Dependiendo de factores que escapan a nuestra voluntad podría ser que esta vez nos tomásemos algún vino en la plaza Mayor de Salamanca aunque con los días disponibles y si las fuerzas nos acompañan llegaremos hasta Fuenterroble de Salvatierra.
Las etapa planificadas tienen kilometrajes asequibles y está suficientemente claro que no vamos a cometer excesos.
He llegado a Cañaveral y como estaba previsto me va a tocar esperar un largo rato.
Desde la estación he subido la cuesta que la separa de la N630 y he regresado al pueblo donde en la puerta del Hostal Málaga he dejado pasar el tiempo.Veo pasar a varios peregrinos y todos planean pernoctar en Grimaldo. Empiezo a preocuparme porque seremos los últimos en llegar y allí no hay otra alternativa que el Albergue. Hacer el trayecto hasta Galisteo (20 km.) A estas alturas del partido se me antoja fuera de nuestras posibilidades.

A la hora prevista llega el autobús de Cáceres y los acompañantes descienden con grandes muestras de cansancio que debe ser algo de resaca de la feria de Abril.
Estaban disimulando porque de inmediato se organiza la marcha para el día. Compramos unos bocadillos y agua y empezamos a subir por la N-630 en busca del primer punto de referencia de la jornada: la Ermita de San Cristóbal.
Al principio el trayecto es cómodo, bien señalizado y se recorre sin mayor dificultad que el calor veraniego que está apretando. Son las dos de la tarde.
Por el sendero perfectamente marcado llegamos a una cantera y desde allí comienza un fuerte ascenso hacia el Puerto de los Castaños. El primer tramo es de fuerte pendiente y la falta de entrenamiento hace mella en el que esto escribe.
Recuerda al ascenso al Cerro del Calvario antes de Almadén de la Plata pero bastante más corto.

En poco más de media hora ya estamos inmersos en un agradable pinar y comenzando el descenso, con la carretera nacional a nuestra derecha y a no mucha distancia.
Llegamos hasta encontrarnos una carretera que cruzamos y nos dirigimos a un antiguo Hotel (hoy Club de carretera).
Entramos en un bosque de alcornoques y encinas y sobre el antiguo trazado de la Calzada Romana atravesamos el Valle de los Muertos entre vacas. Negras y con astifinos pitones nos miran entre sorprendidas, molestas y asustadas.
No sé quien tiene más miedo: nosotros o ellas. Por si acaso, pasito a pasito dejamos la manada pastando a nuestras espaldas como valientes toreros haciendo el paseíllo.

A la sombra de un alcornoque hacemos una corta parada para reponer fuerzas y continuamos contemplando un paisaje especialmente bonito por las alfombras de florecillas amarillas, blancas, moradas,… Varios arroyos cruzan nuestro camino pero se cruzan sin mayor dificultas.
Unas dos horas después de la salida de Cañaveral por una bien indicada portilla nos salimos a la derecha e iniciamos un corto recorrido de unos quinientos metros que nos lleva hasta Grimaldo a través de un estrecho camino junto a la Ribera de Cáceres y entre altas hierbas.

Salimos frente al Bar Grimaldo en el que Adela nos atiende muy cordialmente. 12 camas en 6 literas en 3 habitaciones componen la oferta de alojamiento. Es totalmente gratuito con agua caliente, lavadora, gel y champú para el baño. Todo un lujo.
Nos ofrece la posibilidad de cena pero pedimos horario “nacional”. Los peregrinos foráneos van a cenar a las siete y media.
Hemos dejado las mochilas en tres camas de la misma habitación y después de una reparadora ducha, casi nos quedamos dormidos bajo un cariñosísimo sol donde, sin movernos de la mesa se nos ha pasado la tarde hasta la hora de la cena: menestra y filete con patatas.
A última hora han llegado más peregrinos: en total pernoctaremos quince. Completo.
El trato de Adela, excelente. El alberge, perfectamente equipado pero quizás algo escaso de espacio para tanto durmiente.

Hay que descansar para tener fuerzas ya que todavía nos quedan 648 km. hasta Santiago. Al menos, eso dicen.
Buenas noches.







Etapa 15.- Embalse de Alcántara – Cañaveral (antes a Grimaldo)

Como siempre son las primeras luces de la mañana las que acompañan nuestro despertar matutino. Lentamente pero con mucho ánimo tras el descanso nocturno que nos ha permitido recuperarnos de la agotadora jornada de ayer.

Hoy tenemos prevista una jornada que podría considerarse corta ya que serán unos veinte kilómetros aparentemente fáciles de recorrer. De todos modos y por previsión, tenemos el teléfono de un taxista de Cañaveral por si a la hora de emprender la marcha los dañados pies de Vir no lo permiten y lo cierto es que no vamos a forzar para que sea peor el remedio que la enfermedad.
Con el material que nos dejaron anoche nos hemos preparado el apetecible desayuno y después de deliberar en grupo nos ponemos en marcha manteniendo el programa de llegar hasta Grimaldo. Dejamos el Albergue y recorremos en sentido contrario al de ayer por la tarde los 500 metros que nos separan de la N-630 que cruzamos y justamente enfrente comienza un sendero debidamente señalizado por el habitual bloque de hormigón y que nos indica la subida hasta una colina (Cerro Garrote). Después de un breve descanso y contemplando una bonita vista del Embalse y sus alrededores nos adentramos en el llano que nos llevará a Cañaveral.

El camino que recorremos discurre por la Calzada Romana a través de un desolado paisaje cubierto únicamente por alguna encina y matorrales y por el que transitamos cómodamente. Sólo compadecernos de los peregrinos que afrontan el camino en el caluroso verano.

Poco tiene que contar por ahora esta etapa salvo que ya avanzada observamos en la lejanía los primeros toros bravos, negros e impresionantes. Suponemos son imágenes que se repetirán especialmente en las etapas por Salamanca. A medida que la jornada avanza observamos que nuestro ritmo de marcha no puede ser catalogado de espectacular. Quizás sea que por precaución pero voluntariamente no queremos forzar aunque Vir no se queja.

Ya cerca de Cañaveral empezamos a barruntar hacer un alto en esta primera población para ver si definitivamente Vir puede continuar sin que termine por destrozarse los pies.
Y entonces hemos determinado seguir el camino hasta el pueblo en lugar de hacerlo hacia la estación del ferrocarril y continuar después hasta Grimaldo.
Después de cruzar el puente de San Benito (siglo XIV) alcanzamos una vez mas la N-630 y callejeamos entre casas encaladas en busca del Ayuntamiento.

Allí nos sellan las credenciales e indican los horarios del tren a Madrid y de los autobuses a Sevilla. Porque, definitivamente, finalizamos esta Tercera Fase de nuestro Camino a Santiago.
Al final de la Calle Real (¡Típico nombre en muchos pueblos de España!) localizamos el Hostal Málaga, donde aprovechamos que nos queda algo de tiempo hasta que llegue el tren destino Madrid y comemos el menú del día, normal y sin grandes sorpresas ni en precio ni en calidad.

El grupo se deshace. Allí mismo está la parada del autobús que debe tomar Mayse y nosotros dejamos Cañaveral buscando la vía del tren. Nos lo han recomendado porque seguir por la carretera es un trayecto mas largo.
Finalmente llegamos a la estación, compramos los billetes y a los poco minutos “hace su entrada el TRD nº 17027 que en breve efectuará su salida destino Madrid-Atocha”.
Ya en el viaje a casa y durante las tres horas y media que dura el trayecto, empezamos a preparar mentalmente la Fase IV de este Camino a Santiago.


03/09/2010 12:31 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 15
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 3. 2009. De Aljucén a Cañaveral


Etapa 14.- Cáceres – Embalse de Alcántara


Después de la caminata de ayer (sobre los 27 kilómetros) el descanso reparador en el Albergue “Las Veletas” se acaba cuando las primeras luces ni siquiera han pensado en despertar. Hoy nos planteamos una súper etapa de casi 35 kilómetros y medio y tenemos previsto salir antes de las siete y media de la mañana por lo que los móviles zumban y zumban hasta que caemos de las camas.
Un rápido desayuno en el mismo Albergue y ya estamos subiendo la ligera pendiente que nos llevará hasta la Plaza de Toros, sitio de referencia para despedirnos de Castra Caecilia en busca del camino a seguir.Como ya indican las variadas guías que se han consultado para preparar el diario andar, el primer tramo de la jornada es especialmente desagradable. Muchísimo tráfico en ambos sentidos nos obligan a desplazarnos con un adicional cuidado. A ratos por el arcén y otros por un estrecho sendero detrás de los “quitamiedos”. Y todo durante casi cinco mil metros hasta que un amplio sendero nos invita a integrarnos correctamente en el campo.

Entre Cáceres y El Casar
Hasta el momento el perfil es prácticamente llano, con ligeras ondulaciones y llevamos hora y media de marcha cuando la impresionante obra de la Autovía A-66 queda sobre nuestras cabezas y ahora es una ancha y recta cañada la que nos aproxima sistemáticamente hasta nuestro primer y último lugar habitado del día y al que arribamos a las dos horas de marcha: El Casar de Cáceres.
En El Casar de Cáceres
La falta de posteriores puntos donde abastecernos durante el día nos obliga a detenernos y en el primer supermercado que localizamos hacemos acopio de agua, fiambres, pan y frutas. Y además disponemos de reservas de queso y jamón (¡Del bueno!) que traemos desde nuestros puntos de origen.
Entre la compra y el sellado de las credenciales en el Ayuntamiento hemos consumido media hora. También es cierto que como prevemos una larga jornada lo estamos tomando con una cierta tranquilidad pensando en lo que todavía nos queda.
Después de atravesar la población por la calle Larga Alta abandonamos el Casar dejando a la derecha la Iglesia de la Asunción cuando tenemos por delante más de 23 kilómetros.
La salida de El Casar
Ya estamos metidos en faena cuando nos animamos entre los cuatro, apretamos las cintas de las mochilas y comenzamos una subida no muy dura que lleva hasta un chozo de piedra que nos recuerda el uso del mismo por los pastores trashumantes. El piso es bueno, compactado para permitir la circulación de camiones y tractores que sirven a numerosas instalaciones agropecuarias.
El paisaje, de pradera ondulada, está salpicado de rebaños de ovejas y vacas y grandes bloques de granito pulido por el viento y la lluvia a lo largo de los siglos. El camino no tiene ni una sombra y recordamos con admiración a los peregrinos que nos precedieron bajo el tórrido verano extremeño.
La marcha, el avituallamiento y el descanso
A las dos horas de nuestra salida de El Casar ya hemos recorrido otros nueve mil metros y estamos frente a una cancela que da paso a un coto de caza y que es una referencia importante en el camino. Así que ya es momento de buscar un lugar bajo alguna de las escasas sombras disponibles y preparamos bocadillos con las viandas que portamos, a la vez que descansamos unos minutos.
Continuamos la marcha mientras bajo nuestros pies se alternan la Cañada Real y la Calzada Romana a lo largo de un buen montón de kilómetros que vamos dejando atrás entre muros de piedras y retamas a medida que atravesamos un considerable número de portillas.
Nuestra mirada se pierde en el horizonte buscando alguna señal de la existencia del agua del Embalse de Alcántara. Y nunca aparece.
Los miliarios y la calzada romana
Los miliarios se encuentran por doquier. Igual aparecen incrustados en algún muro de una finca, que abandonado en medio del solitario campo. Pero especialmente en una zona que parecería un depósito o almacén.
El Embalse de Alcántara
Por fin, casi a las dos y media de la tarde una lejana mancha azul nos proporciona una alegría indescriptible: estamos a punto de finalizar la jornada por hoy.
Pero ciertamente esto no es más que un espejismo. No por el agua sino por pensar que esto se está acabando ya que cuando lleguemos al Albergue comprobaremos que nos quedaban dos interminables horas y media de lento caminar.
Este último tramo es en descenso para buscar el nivel del agua. Pero el inconveniente mayor resulta cuando una vez sobre la carretera N-630 aquello no acaba nunca. Curva tras curva, subida tras subida y aunque el Club Náutico que nos sirve de referencia siempre en la lejanía frente a nuestros ojos, el asfalto no se acaba.
El Embalse de Alcántara
Poco a poco llegamos a un primer puente que nos permite cruzar el río Almonte. Estamos en la cota más baja del día y otra la carretera nos lleva mediante permanentes ondulaciones hasta el segundo puente. El río Tajo aparece encajonado a nuestra derecha mientras a la izquierda una Estación de ferrocarril parece abandonada a su suerte en la orilla del pantano.
Uno de los caminantes lleva toda la jornada sufriendo las inevitables ampollas en los pies. Con una botas utilizadas ya más de doscientos kilómetros y calcetines usados (y por supuesto, lavados) durante muchas jornadas de caminar. Y hoy han salido a pasear con nosotros las molestas bolsas en la piel. Tanto que unas chanclas de gomas sustituyen a las curtidas botas cuando creemos que ya sólo nos faltan los últimos pasos antes de llegar al albergue y lo cierto es que será más de hora y media lo que nos resta.
Llegando al Albergue
La última cuesta acaba con nuestras ya escasa fuerzas cuando dejamos atrás el camino de entrada al Club Nautico y a nuestra izquierda aparece un bloque indicador del camino a seguir hacia el Albergue que está a 500 metros. Una cuesta (¡Y esta vez en descenso!) y nos presentamos ante una especie de bunker incrustado en una de las laderas del cerro que domina una bella visión de las aguas del embalse.
Albergue del Embalse de Alcántara
El Albergue está (como he leído en alguna Guía) en ”mitad de la nada”. Cerrado pero con un teléfono de contacto al que llamamos y en menos de cinco minutos se presenta una agradable chica (lástima: no recuerdo su nombre) que nos atiende de maravilla. Nos explica el sistema organizativo del alojamiento: estará por allí un rato y después se marcha dejándonos solitos para pasar la noche. En cuanto a la comida, se dispone de microondas y grill por lo que nos ofrece una lista de productos precocinados (especialmente pizzas, lasañas,…) y ensaladas ya preparadas. Con unas cervezas para acompañar, hacemos y pagamos el pedido.
Simultáneamente, nos prepara una lavadora y aprovechamos para dejar el vestuario limpio como patena.
Una buena ducha con agua caliente y nos relajamos esperando la hora en que nuestros estómagos nos recuerde que es la hora de cenar.
Y mientras tanto, una espectacular puesta de sol al fondo de las aguas embalsadas.
Mientras charlamos, comenzamos a organizar la jornada de mañana.
Será fundamental conocer el estado de los dañados y doloridos pies de alguno de nosotros. Por si acaso disponemos de un número de teléfono por si precisamos ayuda de algún taxi que nos saque de este solitario lugar.
Decidiremos mañana por la mañana.


02/11/2010 05:57 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 14


De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 3. 2009. De Aljucén a Cañaveral



Etapa 13.- Alcuéscar – Valdesalor

Posiblemente, el frío que hemos pasado esta noche no lo supera el que tuvimos que sufrir en albergue de El Real de la Jara, donde tuvimos que comprar un pequeño calefactor eléctrico que engañase a nuestros ateridos cuerpos. Vestido dentro de los sacos y con un par de mantas encima hemos conseguido sobrevivir a esta fría noche del otoño extremeño.
Abandonamos la Casa de Misericordia que nos ha dado cobijo y justo frente a ella está el Restaurante Alta Cuesta, abierto desde primeras horas de la mañana y al que nos dirigimos a la búsqueda de algún líquido que cumpla la condición de que esté caliente. Y con una buena tostada desayunamos y enfilamos la etapa con el cuerpo entonado y dispuestos a todo.
El perfil que nos esperan en los próximos 27 kilómetros es en suave bajada y cuya única dificultad, al menos sobre el papel, es el kilometraje. Porque pese a las botas y la mochila, seguimos siendo “urbanitas” que tratan de adaptarse a la naturaleza.
Saliendo de Alcuéscar
Pasan unos minutos de las ocho de la mañana cuando ya estamos dando los primeros pasos sobre el terreno humedecido por el rocío nocturno, al que acompaña una suave niebla. Hace algo de frío pero al poco rato ya parece que nos sobran hasta los calcetines.
Un carril entre alambradas y posteriormente, la bella dehesa extremeña nos va acercando inexorablemente al primer lugar habitado de la jornada: Casas de Don Antonio al que llegamos tras hora y media de marcha. A partir de aquí comienza una serie de restos romanos que nos encontraremos a lo largo de toda la etapa. A la entrada del pueblo se encuentra el Puente Romano sobre el arroyo Santiago. Lo cruzamos y bordeamos la población hasta encontrar una pista de tierra, paralela a la carretera N-630 que nos acompañará durante un largo trecho.

Casas de Don Antonio
Los bloques de granito instalados por la Junta de Extremadura nos indican que caminamos sobre el trazado original de la calzada romana y prueba de ello son los “miliarios” y puentes que a partir de ahora nos iremos encontrando perfectamente señalizados: el XXVII, incrustado en la valla de piedra de una finca, el XXVIII tieso en el medio del Camino y otros tirados allá y acá.
Después de pasar por zonas que están en excavación arqueológica, en la lejanía aparece un puente romano aunque reformado en la Edad Media y cercano a un caserío: Santiago de Bencaliz.

Miliarios y Puente Romano de Santiago
Inicialmente la idea es continuar hasta finalizar la etapa pero vamos bastante bien de tiempo, la marcha es cómoda y nos apetece tomar algo freso (si, una cerveza). Así que a las tres horas y media desde que iniciamos la marcha en Alcuéscar y a través de la Avenida ruta de la Plata (no podía ser de otro modo) nos encontramos entrando en Aldea del Cano.
En el Ayuntamiento nos sellan la “credencial” y nos informan donde comer algo mientras descansamos. Tras bordear la Iglesia de San Martín nos dirigimos al Bar Las Palmeras y durante casi una hora unas raciones variadas y alguna que otra cerveza helada nos recomponen el cuerpo y sobre todo, nos lanza de nuevo al Camino.
Aldea del Cano
Mas “miliarios” por un recorrido que está muy bien acondicionado. Incluso se han colocado bloques de granito para facilitar el paso de los pequeños arroyos en el caso que lleven agua.
Atravesamos la N-630 por un paso inferior y antes de una hora de marcha nos sitúa ante un campo de aviación utilizado por el Aeroclub de Cáceres aunque los hangares más parecen de un decorado para alguna película, por lo solitario que está. Ni un alma nos recibe y hacemos un pequeño descanso antes de iniciar el asalto al último tramo por hoy.
Aeroclub de Cáceres
Falta un cuarto de hora cuando en la lejanía se divisa el caserío de Valdesalor. Pero como siempre, los últimos kilómetros parecen tener más de mil metros y son ya casi siete las horas que han transcurrido desde que comenzamos a andar.
Los últimos pasos del día y el puente sobre el Río Salor
Por el último puente romano, aunque muy restaurado, cruzamos el río Salor e iniciamos una ligera subida que nos llevará hasta el final previsto para esta Etapa. A la derecha de éste tramo podemos observar multitud de catas arqueológicas realizadas a la original Calzada Romana.
A la llegada a Valdesalor pasadas las tres y media de la tarde, nos encontramos con el Ayuntamiento cerrado igual que el Hogar del Pensionista. Y ni un alma por las calles. Y ni un sitio donde beber algo, fresco o caliente. En fin un pueblo abandonado como el aeroclub que dejamos atrás.
Y lo peor es que el autobús urbano que nos podría llevar hasta Cáceres ya se ha marchado y el próximo pasará dentro de cuatro horas largas.
Buscamos alguien que nos diga donde localizar un taxi y al tercer intento, se detiene un coche particular cuya conductora resulta ser Policía Local. Se ofrece a llevarnos, cosa que le agradecemos pero declinamos por ser cuatro caminantes y sus mochilas. Llama con su móvil y consigue que manden un taxi desde la capital al cabo de un rato.
Un joven conductor, marchoso y simpático nos lleva hasta el Albergue Las Veletas. Bastante nuevo y bien situado, nos asignan una habitación de seis que ocupamos los cuatro. Además, nos preparan una lavadora (incluida en el precio de la habitación) para hacer la colada.
Sin más, ducha y paseo por el casco histórico antes de comer un menú del día (o de la noche) bastante flojito. Prueba que la comida no fue nada especial, de la cena sólo recuerdo que el Alcorcón estaba ganando un partido de futbol al Real Madrid.
Cáceres<>

Volvemos al Albergue y a dormir, que mañana será otro día.

01/29/2010 08:47 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 13
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 3. 2009. De Aljucén a Cañaveral




Etapa 12.- Aljucén – Alcuéscar

El reloj biológico me despierta sobre las seis de la mañana pero por la ventana entra muy poca luz. Está todo tan oscuro que me doy media vuelta y sigo durmiendo aunque al final, es por poco tiempo.
A las siete y media ya estamos recogiendo la mochila y saliendo a la calle.
Vamos a buscar un taxi que nos lleve hasta Aljucén pero antes un café calentito y una tostada con tomate y jamón nos permite observar el día que comienza con optimismo.
Son las nueve cuando el taxi ha dejado en la gasolinera que hay a la salida del pueblo y enseguida una flecha amarilla junto a la roja cruz de Santiago nos adentra en el Parque Natural de Cornalvo a través de un sendero en muy buenas condiciones y con una más que correcta señalización. A los pocos minutos encontramos una cruz de hierro colocada sobre un madero, obra del herrero Casiano Larios.

Un suave ascenso nos acompañará durante prácticamente toda la marcha. Y todo en un paisaje vuelve a ser muy agradable, especialmente si recordamos las etapas anteriores a Mérida. Dehesas de encinas y alcornoques nos rodearan a lo largo de toda la jornada. Estamos en el bosque mediterráneo.
Y durante el día vamos observando grandes aves que nos sobrevuelan en elevados círculos. ¿Será cigüeñas negras? ¿Buitres negros o leonados? Sin prismáticos es complicado averiguarlo por lo que dejamos que nuestra imaginación trabaje.
Una hora y media desde que comenzamos a andar llegamos a la divisoria entre las provincias de Badajoz y Cáceres, punto convenientemente señalizado con un monolito de granito (H3) instalado por la Junta de Extremadura. Allí acaba el sendero que nos ha llevado a través del Parque Natural.

A partir de aquí el caminar se hace algo más incómodo por la cantidad de piedra suelta que hay en el sendero y la continua marcha que, aunque suave, es siempre ascendente.

En otra hora y media y ya en una pista sin las incómodas piedras nos hemos situado frente a la Cruz del Niño Muerto (¿leyenda con Niño comido por los lobos?) que en algunos sitios la llaman Cruz de San Juan. Es un punto importante en la jornada porque según los mapas nos quedan unos cinco kilómetros hasta Alcuéscar y eso anima mucho al caminante.
Poco después de la una de la tarde coronamos el ascenso y en una bifurcación que encontramos seguimos las flechas hacia la derecha porque son las que indican el Albergue al que llegamos después de cerca de cinco horas de agradable caminata.

Los Esclavos de María y de los Pobres ofrecen alojamiento (que es de agradecer) en el segundo piso del edificio principal del complejo asistencial donde se distribuyen las habitaciones habilitadas para recuperarnos del cansancio. No están los muy renombrados José María y Nekane y nos atiende Angel que nos transmite las normas básicas: cierre durante un rato de 14 a 16, sobre las 22.00 se apagan las luces, la Misa de Peregrinos a las 20.00 y la cena comunitaria posteriormente, a la que pensamos asistir. Entonces preferimos irnos en busca de algún lugar donde reponer fuerzas en lugar de tomar una reparadora ducha y ya en el centro urbano, en Casa Alejandro nos proporcionan las viandas necesarias a un precio muy razonable.

Para hacer tiempo hasta la apertura del Albergue nos paseamos por el casco antiguo llegando a la Iglesia de la Asunción situada en la parte alta del pueblo y que por fuera se ve muy restaurada aunque su origen sea del Siglo XV. En nuestro reducido paseo recorremos algunas callejuelas sin mucho destacable y regresamos al Albergue.
Pasadas la cuatro de la tarde estamos preparados para la higiene diaria, empezando por una buena ducha (caliente) que reconforte nuestros cansados cuerpos. Pero el agua, sin estar helada, está muy fría.
Como hemos comido relativamente tarde, a la temprana hora de la cena no apetece y nos quedamos en la sala de estar-biblioteca escribiendo, leyendo o simplemente comentando la jornada.
Parece que no ha sentado muy bien que no bajemos a cenar: lo sentimos.
Más tarde, un poco de jamón y queso que traemos en las mochilas buscan acomodo en las (ahora sí) vacías tripillas antes de irnos a dormir.
Vestidos y dentro de los sacos hemos conseguido conciliar el sueño en una gélida habitación.

Pero esto es el Camino.



11/29/2009 06:32 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 12
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 3. 2009. De Aljucén a Cañaveral

11/28/2009 07:49 AM
Por fin, estamos empezando de nuevo
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 3. 2009. De Aljucén a Cañaveral
En Atocha estamos esperando un TALGO que sobre un larga vía de hierro nos llevará otra vez a Extremadura y allí retornaremos al Camino en el mismo punto donde lo dejamos aparcado en Aljucén, allá por el pasado abril,
Inicialmente nuestra intención era pasar la noche en el Albergue “Annalena” (ahora sólo de Ana) pero llegaremos después de cenar algo en Mérida (en Aljucén no debe estar abierto nada a esas horas) y a esas horas no nos garantizan acogida en el Albergue. Así es que pernoctaremos en el Hostal Senero de la capital autonómica y en el que hemos reservado habitaciones.
El viaje se hace un poco pesado si se consideran las casi cinco horas que hemos estado acompañados por una cohorte de chavales que vienen desde Gijón en viaje de estudios. ¡Espectacular el torrente de voz que gasta la chiquillería de hoy día! Afortunadamente, el último tramo resulta más soportable porque se han bajado en Cáceres.
Otra cosa que ayuda la pesadez del viaje son las infraestructuras ferroviarias. En el país que presume de tener más AVEs que nadie, nos hemos olvidado de los trenes que relacionan territorios y sus gentes. Especialmente desde Cáceres, la velocidad cae dramáticamente debido a la cantidad de curvas y al aparente mal estado de las vías. Una pena.
En esta época del año, a partir de las seis de la tarde comienza a oscurecer por lo que cuando el tren se detiene en nuestro destino (con algo de retraso) a las 21:30, parece noche cerrada. Recogemos las mochilas y saltamos al andén en el que nos espera Mayse, que llegó a media tarde, y nos dirigimos directamente al Hostal, dejamos los bártulos y salimos rápidamente en busca de algún sitio donde cenar.
Aunque parezca mentira, Mérida en un domingo por la tarde-noche está vacía. Por suerte encontramos un mesón de estilo alemán en el que damos buena cuenta de unas cervezas (nacionales) que riegan unas raciones de carne con tomate, solomillo al ajillo, delicias de cabrales,… Muy ligerito todo ello para entonarnos el cuerpo.
Un cafelito en el camino a la cama y hemos terminado esta primera jornada (de aproximación) al inicio de nuestra Tercera Fase.


10/26/2009 08:38 AM
El Camino ya está aquí de nuevo
De ahora en dos semanas estaré a bordo del TALGO que me llevará a Extremadura con parte del equipo porque el próximo domingo día 9 comenzará oficialmente la Tercera Fase de éste prolongado Camino a Santiago.
Definitivamente regresaremos a Mérida, donde esperamos estar sobre las diez de la noche aunque todavía no sabemos si pernoctaremos allí o iremos en taxi hasta Aljucén que es el punto de partida de las etapas que pretendemos hacer en una semana para cubrir una distancia aproximada de 152 kilómetros.
En la etapa entre Cáceres y el Embalse de Alcántara batiremos nuestro record de distancia: algo más de 33 kilómetros y serán seis etapas con paradas en Alcuéscar, Valdesalor, Embalse de Alcántara, Grimaldo, Carcaboso y Oliva de Plasencia (etapa que terminará en el Arco de Cáparra).
He contactado con el Ayuntamiento de Valdesalor y me informan (lo mismo que hace tres o cuatro meses) que todavía no han abierto un Albergue nuevo que tiene preparado, por problemas burocráticos. Cuando lleguemos, decidiremos si dormimos en el Salón de Actos o prolongamos la jornada hasta Cáceres.
A partir de hoy, las consultas en todas las páginas de Internet que ofrecen información meteorológica recibirán continuas visitas. De momento nos dice que Mérida (dentro de quince días) nos espera con chubascos dispersos y temperatura agradable.
Me voy a sacar material para ir guardando en la mochila. ¡Que no me pille el toro!


09/08/2009 08:15 AM
En tiempos de espera

Seguimos por aquí. Esperando el momento para cargar las mochilas y retomar el camino que dejamos en Aljucén allá por mayo.
El plan que estamos elaborando contempla hacer otras cinco o seis etapas el próximo mes de noviembre, desde Aljucén a Carcaboso, lo que serían unos 143 Km. a añadir a los 233 que llevamos en nuestras piernas y que equivale a decir que hasta Santiago ya sólo nos restan poco más de SEISCIENTOS. Y no es el popular modelo de SEAT.
De momento ya tenemos comprados los billetes de Tren para llegar hasta Cáceres y desde allí, en autobús, nos situaremos en Aljucén. Los he comprado por Internet y hemos conseguido un precio muy interesante que incluso compensaría la cancelación, si ésta llegase.
Yo estoy de "gestiones médicas". De momento no supone ninguna limitación para la marcha pero ya se sabe que en estos casos la última decisión depende del galeno de turno.
Confío en que el equipo se conforme igual que en la que he llamado Fase 2. Cuatro peregrinos que deben coordinar sus libranzas y vacaciones complica un poco el tema pero seguro que al final lo solventamos.
Como siempre, sigo mi preparación física haciendo fondo en el gimnasio y a la vez, mirando el almanaque para asegurarme que noviembre está a la vuelta de la ... hoja.


08/29/2009 07:37 PM
Regreso temporal a casa
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén

El Albergue en Aljucén se completó a lo largo de la tarde y por la mañana desde bastante temprano los peregrinos se van preparando para iniciar los pasos que les llevaran al menos hasta Alcuéscar.
Nosotros haremos ese recorrido en otra ocasión porque hoy regresamos hasta nuestras casas.
Son las seis y media cuando Anna nos recoge en su utilitario y en unos minutos estamos en la estación de Autobuses de Mérida desde la que Avi, Vir y Mayse se marcharan en el LEDA hasta Sevilla. A continuación marchamos hasta la estación del Ferrocarril para esperar el TALGO de las 08:20 con destino Madrid.
Aprovechamos para desayunar y reitero a Anna nuestro agradecimiento por el detalle de acercarnos a nuestros respectivos puntos de regreso y nos despedimos.


TALGO 197 en la estación de Mérida

Puntualmente el tren se acerca procedente de Badajoz y enseguida ya estoy instalado en mi asiento. Es el último de la última fila del último vagón.
A partir de ahí y mientras el cansancio del madrugon me está venciendo, por la ventanilla pasan rápidamente paisajes de dehesas de los Parques de Cornalvo y Monfrague y a través de mis medio cerrados ojos pasan todos y cada uno de los detalles que permanecerán para siempre en los recuerdos sobre lo ocurrido en estos cinco días de Camino.

Desde mi asiento

Y sin darme cuenta también estoy pensando cuando y como estaremos con la mochila en las espalda y la mirada puesta en aquella encina que tiene en su corteza pintada una flecha amarilla indicando el rumbo a seguir.
Casi a la una de la tarde, la Estación de Atocha me recibe con su habitual bullicio y doy por terminada esta segunda Fase del Camino de Santiago de Diegolev.



08/29/2009 07:46 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 11
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén

ETAPA 11.- Mérida – Aljucén

Esta noche el Albergue ha estado completo y ello quiere decir que siendo tantos los que deben reiniciar la marcha, desde muy temprano el apagado ruido y los murmullos hacen su aparición en la amplia sala.
Como siempre el aseo es ligero: cara, dientes y pelo. Terminamos de recoger las mochilas y ya estamos andando dirección a los restos del Acueducto de los Milagros porque sabemos que por allí está la salida de Mérida.Cruzamos las vías del ferrocarril con el Acueducto a nuestra derecha y tan pronto encontramos un bar abierto entramos para tomar un desayuno y como casi siempre damos buena cuenta de un café y tostada con jamón con tomate y aceite. Hoy hemos optado por zurrapa de cerdo que es una especie de paté para untar en el pan.

Albergue y Acueducto de los Milagros

La salida de la ciudad se efectúa por una zona poco agraciada. No tiene nada que ver con las maravillosas ruinas de la época romanas que abundan en cualquier rincón. Hay obras pero encontramos fácilmente la carretera hacia el Embalse de Proserpina.
Caminando hacia Proserpina

De momento y durante los próximos seis kilómetros andaremos sobre asfalto y lo más peligroso: por una estrecha carretera con curvas que prácticamente no tiene arcén y los conductores circulan a bastante velocidad. Hay que tener mucha precaución. Salvo ésta situación el recorrido es de dificultad baja en una continua subida no muy dura.
Poco después de los primeros tres kilómetros coronamos al alto y frente a un sencillo crucero hacemos un alto para recuperar fuerzas.
El embalse de Proserpina abastecía de agua la Emérita Augusta romana y hoy es zona de recreo, con merenderos, restaurantes y playa.
Proserpina

Todo está cerrado y salvo un solitario pescador y un grupo de escolares que visitan el dique de sillares, no nos cruzamos con nadie. Después de pasar cerca del puesto de la Cruz Roja (también cerrado) nuevamente circulamos por el asfalto de una carretera con muy poca circulación. Desde lo alto de unos cerros unos bovinos sorprendidos por nuestra presencia nos miran e inmediatamente nos ignoran.
Otros tres kilómetros y medio nos sitúan en un desvío a la izquierda que nos permite abandonar el asfalto para entrar en unas dehesas que ya no abandonaremos hasta el final de la jornada.
Para localizar el sendero tenemos algunos problemas porque la señalización no es muy completa y las flechas escasas.
El sendero

El sendero es muy cómodo y ocasionalmente unas encinas al borde del mismo nos proporcionan sombra que agradecemos sinceramente. En una de ellas, nos sentamos para comer algo de fruta. Otros tres kilómetros y ya tenemos a la vista la población de El Carrascalejo a la que accedemos a través de una calle que como no podía ser de otro modo tiene por nombre Camino de Santiago.
El Carrascalejo

Camino de Aljucén

Mientras avanzamos hacia la Iglesia de la Consolación, justo después del Ayuntamiento, seguimos sin encontrarnos con seres humanos y eso que ya estamos cerca del mediodía. A la salida del pueblo y después de descender una suave cuesta nos detenemos al pie de un viejo crucero que hace de pórtico hacia una buena pista de tierra por la que andaremos poco más de una hora hasta encontrarnos frente al tercer crucero del día y desde el que tenemos una vista general del pequeño pueblo que es Aljucén.
Aljucén
Lo primero que encontramos junto a las primeras casas es un cartel colgante que anuncia unas Termas de las que se hablará posteriormente.
Nos cruzamos con un par de peregrinos conocidos de jornadas anteriores y nos avisan que la única tienda está a punto de cerrar cuando aun no son ni las dos. Y por la tarde no abre.
Ignorantes o confiados, lo cierto es que seguimos hasta el Albergue Annalena que no está completo pero sí bastante ocupado por lo que colocamos las mochilas en las primeras literas que encontramos libres.
Tiene una amplia sala-estar que también se utiliza con camas plegables y tres habitaciones. Dos baños y en el exterior, un patio con cobertizo. Al llegar la noche todos los sitios para dormir están ocupados: lleno total.
Aljucén
Salimos en busca de algún lugar donde comer algo y nos acercamos al Bar Sergio. Entiendo ahora porque es el recomendado en casi todas las guías: es el único en todo el pueblo. Pero desgraciadamente (y no son ni las dos de la tarde) una señora que ni siquiera nos abre la puerta nos grita que ya no dan comidas. Y si queremos cenar tenemos que apuntarnos ahora y volvamos a las siete de la tarde. Como se puede ver, todo facilidades.
Nos vamos al Kiosco El Parque, en la plaza frente a la Iglesia donde con mucha amabilidad nos ofrece a precios muy económico platos combinados a base de dos huevos fritos y opciones de jamón, panceta, chorizo,… a elegir. Para incrementar el gasto, abundantes cervezas muy frías. Volveremos para cenar y entonces la opción será de bocadillos…. Y más cerveza.
Termas
Sobre las cinco de la tarde tenemos reserva en las Termas Aqua Libera. Baños en piscinas de agua fría, templada o caliente y un fantástico “masaje emperador” durante una hora que recibimos en el atrio de la casa.
Habíamos organizado esta sesión como auto homenaje como final de esta fase en nuestro camino a Santiago. Es totalmente recomendable la visita y, por supuesto, el uso de las instalaciones. Por cierto, tiene un apartamento que se puede alquilar para alojamiento.
El pueblo (247 habitantes en el censo de 2007) se hace extraordinariamente pequeño y no hay otra cosa que hacer que dejar pasar el tiempo, lo que no es poco.
Hemos quedado en el Kiosco El Parque con Anna. Es la propietaria de la casa rural La Bóveda y que gestiona el Albergue Privado para peregrinos en el que nos alojaremos esta noche. Nos pone el sello en las credenciales y acordamos la hora en que mañana por la mañana nos recogerá para que, muy amablemente, nos lleve en su vehículo particular hasta las Estaciones de Autobuses y de Ferrocarril de Mérida para regresar a nuestros lugares habituales de residencia.
Porque no recuerdo si lo he dicho antes pero lo cierto es que en este lugar finalizamos esta segunda fase de nuestro camino hasta Santiago de Compostela.
A dormir y buenas noches.


08/29/2009 06:24 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 10
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén


ETAPA 10.- Torremejía - Mérida

La etapa de hoy puede considerarse como de tránsito. Poco más de dieciséis kilómetros nos separan de un hito importante en la Vía de la Plata, como fue Emérita Augusta y hoy capital de Extremadura.
Después de desayunar en el mismo Hotel Millenium (incluido en el precio del alojamiento) han pasado algunos minutos de las siete de la mañana cuando iniciamos la marcha.
Hoy somos cuatro los peregrinos que caminamos juntos porque se ha unido al grupo Mayse. Desde Jerez de la Frontera se ha desplazado hasta Torremejía para reiniciar su andar porque hasta ahora la ha hecho con la Asociación de Amigos del Camino de Sevilla, en jornadas organizadas algunos fines de semana.
Es seguidora de este blog desde sus inicios, allá por septiembre del pasado año. Siguiendo nuestros proyectos decidió apuntarse y aquí está. ¡Bienvenida y Buen Camino!
En el Hostal Milenium y los primeros pasos del día
Los primeros kilómetros se van pasando mientras nos movemos por pistas de tierra paralelas a la N-630. No resulta demasiado incomodo excepto algunos tramos embarrados por las últimas lluvias.
El perfil es llano y con ligera pendiente negativa lo que facilita ganar distancia rápidamente por lo que a la hora después del inicio, estamos cruzando un paso a nivel sin barreras y continuamos en busca de un desvío que nos situará sobre el asfalto de la carretera nacional.
Los campos y el tren

Afortunadamente sólo son poco más de dos mil metros cuando de nuevo estamos en el camino de tierra que ya no abandonaremos hasta nuestro destino: Mérida.
Viñas y cereal nos rodean cuando seguimos avanzando después de dejar la carretera asfaltada y a un paso bastante aceptable.
Desde hace un par de día estamos observando que en muchos sitios coincide la flecha amarilla que nosotros seguimos junto a otra verde que indica el sentido contrario. Hoy hemos descubierto que es la indicación que ayuda a quienes marchan de romería hasta el Rocío en Almonte.

Llegando a Mérida
Son las diez de la mañana cuando en la lejanía y entre olivos podemos divisar las manchas blancas que corresponden a las edificaciones de la ciudad.
Pero como siempre, los últimos metros parecen interminables. Además, la entrada a Mérida se hace atravesando zonas en obras y cementeras cuya vista no es muy bella, que digamos.
Por fin, pasadas las once de la mañana estamos frente al Puente Romano sobre el río Guadiana que atravesamos con alegría crecida sabiendo que al otro lado encontraremos el Albergue.

Puente Romano sobre el Guadiana y la entrada en Mérida

La Loba con Rómulo y Remo nos da la bienvenida en la otra orilla y después de unos metros caminando por el paseo que bordea el río divisamos el Albergue de Peregrinos “Molino de Pan Caliente”.

Albergue de Peregrinos "Molino de Pancaliente"
Nos registramos y ocupamos nuestras camas sólo para dejar las mochilas porque es hora de cierre hasta después del mediodía.
Ocupa una antigua edificación que fue (lo dice su nombre) un Molino. Bien rehabilitado todavía fluye el agua por debajo y se encuentra situado en un parque al borde del río. Es muy tranquilo y relajante. Dos aseos con ducha y sala con literas muy amplia. Quizás faltaría una cocina y alguna sala que hiciese las veces de comedor.
Por la noche estará completo en todas sus plazas.
El entorno del Albergue
Nos vamos a dar una vuelta por Mérida pero no hacemos una visita turística: el templo de Diana, la Plaza de España y el Acueducto de los Milagros y buscamos algún lugar para comer. Elegimos el restaurante Casa Benito (al lado está el mesón del mismo nombre, si se prefiere tapear), junto al Mercado y lo cierto es que comimos bastante bien y a precio razonable.
Aprovechamos para pasarnos por la estación de RENFE y comprar el billete de tren que me llevará pasado mañana hasta Madrid. El resto de expedicionarios vuelven a Sevilla en autobús.
Poco después de las cuatro de la tarde estamos de regreso y después de hacer una ligera colada aprovechamos la soleada tarde para descansar pegados a la pared, como las lagartijas al sol.
Tomando el sol
Ya empieza a oscurecer cuando cenamos alguna fruta que compramos por la mañana, dado que la comida del mediodía ha sido un “homenaje” y no hay sitio para más.
Tampoco hay tiempo para mas y nos vamos dormir preparándonos mentalmente para la etapa de mañana, última de ésta segunda fase.


08/29/2009 05:37 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 9
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén


ETAPA 9.- Villafranca de los Barros – Torremejía

Parte de la noche la he pasado escuchando el permanente ruido de la lluvia al golpear con los tejados y pensando en la larga etapa que nos espera el día que ya estamos disfrutando.
Como previsores que somos y considerando que la jornada tendrá más de 27 km y una duración superior a las siete horas, nos hemos propuesto salir temprano y las seis de la mañana es una buena hora para que suene la diana matutina.
Una lavada de cara, recoger los últimos elementos dentro de la mochila y cuando todavía no ha amanecido estamos atravesando el patio interior en busca de Paqui, la dueña de la pensión que acordó prepararnos algo para desayunar.
No hay nadie mas despierto en toda la casa y todo está extremadamente oscuro. Voluntariamente, hacemos un poco de ruido y aparece nuestra anfitriona directamente desde la cama y pidiendo disculpas por el retraso.
Con un enorme café con leche y una enorme tostada aderezada con aceite nos sentimos algo más despiertos. Pagamos los 15 Euros por persona que habíamos acordado y después de sellar la credencial nos despedimos y salimos a la calle.

Ermita de la Coronada (Villafranca) y los primeros pasos del día
A estas horas no nos cruzamos con nadie y sólo las primeras luces del día acompañan nuestros pasos mientras pasamos junto a la Iglesia de Ntra. Sra. del Valle cuando atravesamos el pueblo a la búsqueda de la Ermita de la Coronada.
La mañana está fría y la humedad se cala hasta los huesos, consecuencia de las lluvias que han estado cayendo continuamente durante las últimas horas.
Cruzamos una carretera asfaltada para meternos en una amplia y bien cuidada pista agrícola que nos aleja de Villafranca.
Grandes extensiones de viñas nos rodean mientras el cielo está lleno de oscuras nubes que no amenazan lluvia.


Nubes, humedad, frío y viñas en Tierra de Barros
Una hora después estamos en la desviación a la izquierda que nos saca de la pista para meternos en un camino embarrado y que nos hace perder la noción del tiempo por la lentitud que tenemos que llevar con las botas y los bastones llenos de barro.
Nos adelantan varios peregrinos, algunos que se mueven como motos en este intransitable sendero.
Al cabo de un buen rato durante el que recorremos unos tres kilómetros y medio, salimos de nuevo a una buena pista, compactada para un cómodo andar.Con un vecino que está comprobando el estado de sus cepas charlamos unos minutos y mientras procuramos aligerar el peso que el barro nos está añadiendo en las botas, nos cuenta que la pista en la que nos encontramos conecta con la que abandonamos para meternos en el fango. Requiere un recorrido adicional pero creo debería indicarse la opción como alternativa para días de lluvia y los posteriores en los que se prevé barro hasta los tobillos.

Pista agrícola y desvío al Camino El Chaparral; Pruebas de la lluvia caída
Seguimos nuestro caminar pero ahora un poco más alegres porque el piso es compacto y nuestros pasos cunden bastante.
A la media hora y tras cruzar un arroyo encontramos la señal que nos indica estamos sobre la antigua calzada romana. Comprobamos nuestro plano de bolsillo y ya sólo nos quedan poco mas de diecisiete kilómetros que tendremos que recorrer en sobre una interminable recta a cuyos lados podemos observar extensiones inacabables de tierras de labor.
Evitamos el desvío hacia Almendralejo y una vez pasada la depuradora que dejamos a nuestra derecha hacemos un alto para degustar unos bocadillos y algo de fruta. Ya estamos en el cruce del Camino con la carretera que lleva a Alange.
Allí coincidimos con la pareja formada por la asturiana y el alemán que citaba en la etapa de Fuente de Cantos a Zafra y un francés y un alemán que nos adelantaron como flechas en el tramo embarrado.
Una vez realimentados y algo descansados continuamos camino a Torremejía. La marcha es bastante suave y como es domingo nos cruzamos con grupos de cicloturistas que han salido de marcha y algunos otros que aprovechan el día de descanso para hacer algo de deporte.

Viñas y el interminable paisaje cerca de Almendralejo
Viñas, cereales y olivos nos acompañan en este último tramo que acaba cuando atravesamos un arroyo y unas señales nos sacan hacia un estrecho sendero a la izquierda.
Allí están nuestra asturiana y su pareja con dudas por donde seguir. Tratamos de convencerles de salir del camino ancho pero el alemán, como buen teutón no lo tiene explicado en su guía y decide seguir adelante. Ya no les hemos vuelto a ver.
Subimos una ligera cuesta y al fondo ya vemos nuestro destino por hoy al que llegamos tranquilamente después de atravesar por debajo las vías del tren gracias a un puente que parece puesto a propósito.

Las flores que animan al caminante

Tenemos un teléfono de contacto para pernoctar en un “albergue privado” pero después de la experiencia en Villafranca nos hemos decidido por lo seguro y vamos directamente al Hostal Millenium. Ya había hablado con ellos y en la recepción Manoli nos atiende cordialmente con un trato perfecto. Precio especial para peregrinos: 15 Euros desayuno incluido.
La habitación individual, pequeñita pero con cuarto de baño completo (champú, gel de ducha y peine incluido) tiene TV y aire acondicionado. Un sitio perfecto para descansar.
Como consideramos que la comida del mediodía la hicimos en el descanso cerca de Almendralejo nos vamos directamente al imprescindible aseo y la necesaria siesta después de una marcha de poco mas de siete horas.
Sobre la media tarde bajo y en la cafetería me encuentro con Mayse. Es una seguidora de este blog desde sus primeras entradas y conocedora de nuestra planificación se ha apuntado para marchar juntos los próximos dos días. Mientras tomamos un café comentamos experiencias del Camino (ella es mas experta en estos menesteres) y hablamos sobre los planes que tenemos de cara al futuro.
Pasa la tarde y desgraciadamente el Asador que está frente al Hostal y en el que pensábamos darnos un homenaje está cerrado (domingo por la tarde y romería en el pueblo) así que cenamos en la cafetería una cadereta recalentada y nos vamos a las habitaciones para finalizar el día y pensar en el de mañana.
Buenas noches.



08/29/2009 04:49 PM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 8
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén


ETAPA 8.- Zafra – Villafranca de los Barros

Está empezando a clarear cuando los ruidos amortiguados de los peregrinos más madrugadores me despiertan.
Durante la noche el ruido de la lluvia al caer sobre los tejados han acompañado mi sueño aunque ahora el cielo está algo cubierto y no llueve. Ojala aguante el tiempo necesario para que lleguemos secos a nuestro destino de hoy.
El desayuno en el Albergue (incluido en los 12 Euros que pagamos) es el habitual: café con tostadas de pan de pueblo. Mejor que ayer en Fuente de Cantos.Y estamos en marcha, como siempre sobre las nueve de la mañana, abandonando Zafra mientras dejamos a nuestra espalda la Torre de San Francisco, que continuaremos viendo en la distancia porque comenzamos una continua aunque no muy fuerte subida para cruzar la sierra que nos dejará a las puertas de la próxima población.

Zafra: Torre de San Francisco; Sierra de San Cristóbal
El sendero es estrecho, mal cuidado y sobre todo extremadamente sucio y contaminado.
Sobre la suciedad y el mal trato que el hombre da a la naturaleza y que puede observarse a lo largo de todo el Camino que ya llevamos recorrido (y me temo que también en el que falta) quizás merecería la pena escribir en exclusiva porque el tema da mucho de sí. En este caso concreto y relacionado con la salida de Zafra creo necesario apuntar que parte del camino está recorrido por un regato de agua negra por la suciedad, de mal olor. Al poco rato descubrimos que procede de una explotación agropecuaria que vierte sus residuos directamente al arroyo. Es una auténtica vergüenza.
La contaminación
Coronamos el paso de la sierra y en poco menos de cuatro kilómetros y medio ya estamos entrando en Los Santos de Maimona, población que atravesamos entre casas que muestran el poderío de otros tiempos.
En la plaza principal buscamos algún lugar donde nos sellen la credencial que acredite nuestro paso. La Oficina de Turismo está cerrada. El Museo en la Casa de Cultura no tiene ningún sello. Buscar a la Policía Local se nos antoja fuera de lógica así es que rodeamos la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles y buscamos la salida de la población.
Avanzamos entre fincas por un carril que no presenta mucha dificultad mientras miramos un cielo cada vez mas lleno de oscuras nubes.
Encontramos un par de hombres que cuidan con mimo las cepas que darán el buen vino de Tierra de Barros y aprovechando la condición de expertos les preguntamos si lloverá: ¡Está suspenso! Es la ocurrente respuesta y que traducimos como que “cualquiera sabe”.
Los Santos de Maimona: Iglesia de Ntra. Sra. de los Angeles
Entre alambradas nos vamos acercando al fin de la etapa cuando comienza a caer una fina lluvia que al poco rato se ha convertido en un fuerte chaparrón y ahora es el momento de estrenar los ponchos para el agua y hacernos una foto para la posteridad.
La primera mojada de nuestro Camino nos trae un nuevo matiz en la marcha como es la dificultad en andar sobre una ligera capa de resbaladizo fango y que a punto está de dar en el suelo con alguno de nosotros.
Camino hacia la lluvia
Transitamos por el mojado sendero y con numerosos carteles que protestan contra el proyecto de instalar una refinería de petróleo en medio de la finca y sobre la Vía de la Plata. Parece que será un autentico desastre.
El Camino esperando la Refinería
Sigue lloviendo cuando nos encontramos en el desvío que lleva al Albergue que según me informaron está abierto. Se encuentra fuera de la ruta y no parece una buena alternativa para quedarnos.
Abandonamos la finca en discusión y cruzamos la A-66. Entonces comienzan unas vueltas en el recorrido que parecen alejarnos de nuestor destino. Al final de una larga cuesta y cuando han pasado casi cinco horas desde nuestra salida de Zafra, acercamos a las primeras casas de Villafranca de los Barros.
Buscamos la Pensión “Los Amigos” con la que contactamos después que en Casa Perín me dijesen por teléfono que no había sitio porque estaban al completo.
Llamo por teléfono y el móvil esta desconectado. Una señora que parece salida de una película de Almodóvar para pasear un perrito nos dice que conoce a la “chica de la pensión” pero no sabe donde está. Siempre nos quedará la Guardia Civil y en busca del Cuartel nos vamos. Más sorpresa: la “Benemérita” no tiene constancia de la existencia de la indicada Pensión. ¿Será virtual?. Seguimos buscando y de la dirección sólo conocemos la calle: Arias Montano. La recorremos por completo y no hay ningún cartel que indique la existencia de establecimiento hotelero alguno.
Y a todo esto, sigue el chaparrón que nos está poniendo como una sopa.
Villafranca de los Barros y la Iglesia de Ntra. Sra. del Valle
Al final un señor mayor nos dice donde hay una pensión que resulta ser (aparentemente) una vivienda particular.
Nos abre la dueña, Paqui, nos lleva a través del salón y pasamos junto a la cocina para salir a un patio interior. Una escalera metálica nos sube a un par de habitaciones desangeladamente equipadas cada una de ellas con un par de camas, una mesilla de noche y una desvencijada silla. Eso sí: tiene aire acondicionado. En el pasillo, baño con ducha y aseo. Todo un tanto sucio. Y espectacular vista de los tejados adyacentes.
Lo cierto es que nos pilla de sorpresa y no atinamos a irnos en busca de otro alojamiento.
Lo positivo: Paqui se ofrece a poner una lavadora para adecentar nuestras embarradas ropas y como tiene secadora, pues todo perfecto. Más: por la tarde nos llevará en su coche a Maxi Día para comprar provisiones para la noche y la marcha de mañana.
Nos vamos hasta el centro de la población y en el Bar Jero nos tomamos el menú del día. Muy normalito.
Pensión "Los Amigos"
Continúa lloviendo y no apetece ni siquiera un paseo así que nos vamos a la ¿pensión? para descansar un poco y esperar la hora de la compra.
Poco más se puede contar de esta desapacible tarde y lo único que queremos es que pase la noche para empezar mañana una nueva etapa que, por cierto, tiene algo más de 27 kilómetros.


08/29/2009 08:59 AM
Vía de la Plata a Santiago, Etapa 7
De Camino a Santiago por la Vía de la Plata. Fase 2. 2009. De Fuente de Cantos a Aljucén

ETAPA 7.- Fuente de Cantos – Zafra

Ya está amaneciendo cuando algún ruido que se supone procede de otros peregrinos nos ayudan a despertar y tras un aseo personal rápido en el comedor tomamos un desayuno bastante flojo: café recalentado en microondas y dos tostadas de pan de molde.
Pagamos los 12 €, nos sellan la credencial para indicar el recomienzo del Camino y a las nueve de la mañana estamos en la calle pero la señalización por el interior de Fuente de Cantos no la entendemos muy bien y lo cierto es que después de quince minutos, cuando ya estamos frente a una pista de tierra que alguien nos ha dicho es el camino a Calzadilla, decimos volver sobre nuestros pasos en busca de las indicaciones “clásicas”: la flecha amarilla de toda la vida.

Porque las señales que están en el suelo de algunas aceras (el Arco de Cáparra y las trazas que indican la dirección a seguir) se integran tan bien que no es difícil pasar sin darte cuenta.
Paso a tras y con las indicaciones de la Guía de El País-Aguilar localizamos un sendero frente a la explanada junto a la ermita de San Juan. Ya en el caminar, empezamos a descubrir que estas etapas serán bastante diferentes a las recorridas entre Guillena y Monesterio. Allí el paisaje resultaba a veces espectacularmente bello, por las dehesas que atraviesa la ruta. Ahora nos parece que casi todo se va a reducir a devorar kilómetros de caminos agrícolas entre infinitas extensiones de cereales. Enseguida tenemos a la vista el primero de los pueblos que cruzaremos en la jornada de hoy: Calzadilla de los Barros.
Son ya casi las diez y media y las calles aparecen desiertas. ¡Y no es festivo! A la espalda del Ayuntamiento localizamos el Hogar del Pensionista donde nos tomamos el segundo café del día y esta vez acompañado de una buena tostada con aceite y jamón serrano. Allí mismo nos sellan la credencial y seguimos la marcha.
Avi tiene un problema “técnico” con una cremallera de la mochila y los diversos imperdibles que ponemos como parches no consiguen solucionarlo. Nos dicen que en Zafra (final del trayecto de hoy) es posible que un zapatero del que nos proporcionan indicaciones para localizarlo resultará de ayuda.

Muchas son las recomendaciones para no perdernos la visita a la Iglesia Parroquial del Salvador que hoy no podemos tener en cuenta. La etapa de hoy preve un alto kilometraje para nuestro lento caminar y no tenemos ningún minuto que perder. Así que por la calle que tiene el nombre de nuestro destino abandonamos Calzadilla para entrar en una pista de tierra que nos llevará a la siguiente población: Puebla de Sancho Pérez.


Inmensa llanura de campos de labor nos acompañan durante unos diez kilómetros hasta que junto a arroyo Gordillo cruzamos una carretera y hacemos una alto para comer algo de fruta.
En la distancia observamos las figuras de algunos peregrinos que nos han precedido en la salida del Albergue.
Son tres pero uno de ellos parece llevar un paso mas largo y poco a poco se pierde en las ondulaciones del horizonte. Cada vez les tenemos más cerca porque parece que van casi de paseo: quizás sea una buena técnica el salir mas temprano y no forzar en exceso la marcha.
Cuando calculamos que faltan unos dos kilómetros y medio para Puebla les alcanzamos. Resulta ser una pareja formada por asturiana y alemán que se toman la marcha con una tranquilidad mayor que nosotros, lo que ya es decir.
Caminamos juntos unos minutos mientras nos contamos anécdotas y proyectos. Pretendemos llegar a Puebla de Sancho Pérez sobre las dos de la tarde con la intención de comer algo y después continuar hasta Zafra por lo que nos despedimos y aceleramos el paso.
Tal lo previsto llegamos al punto intermedio pero cambiamos de planes y decidimos seguir hasta el final de la etapa.
Nos sellan la credencial en el Ayuntamiento, tomamos un refresco sentados en un banco de la Plaza y salimos dejando a nuestra espalda la Iglesia Parroquial de Santa Lucía.
Son poco más de cuatro kilómetros los que recorremos por caminos de tierra hasta divisar la estación del ferrocarril a la que llegamos bordeando la playa de vías y vagones areneros estacionados allí hasta que al final giramos a la derecha y pasamos por detrás de un edifico de ladrillo visto y aires mudéjares que en su momento debía ser la antigua estación u oficinas administrativas. Hoy día, en estado de abandono.
Al salir de la estación, ya estamos en Zafra pero nos queda recorrer una interminable Avenida de la Estación hasta llegar a la Plaza de España y finalmente al Albergue después de unas siete horas de marcha.
Justo en la puerta y mientras esperamos que nos abran, comienza a llover. Al menos hemos salvado la amenaza de lluvia durante la primera jornada.
Nos registramos y vamos a la habitación asignada. Seis camas en tres literas, un aseo con ducha y una taquilla por cama. Todo bien aunque bastante ajustado en el espacio.
El Albergue (del Proyecto Alba Plata) es el antiguo Convento de San Francisco rehabilitado con gusto. Tiene un pasillo con habitaciones a derecha e izquierda con nombres órdenes religiosas (Cister, Temple,…) y una sala de descanso con mesa, sillas, sofás y televisión.
Una pequeña cafetería y un pequeño patio que aprovecha parte del Claustro del antiguo convento completan la instalación.
Sigue lloviendo pero ahora con mas fuerza y salimos en busca del zapatero que puede arreglar la mochila de Avi. Lo hace a cambio de que pongamos una vela al Santo cuando lleguemos a Santiago lo que se acepta pero sin compromiso de fecha por nuestra parte.
Aprovechamos para pasar por la Oficina de Turismo porque sorprendentemente, en el Albergue no tienen sello para la Credencial del Peregrino. ¡Increíble!.
Zafra parece ser un interesante destino para una escapada de fin de semana por lo que lo dejo anotado en mi “disco duro” a la espera de una buena ocasión.
Compramos fruta y un poco de queso para la cena y regresamos al Albergue.
La jornada, por aquello de ser la primera nos ha dejado un tanto cansados así que lo mejor es irse a la cama.
El Albergue ha puesto el cartel de “No hay entradas”. Mucho “bicigrino” extranjero.
Y sigue lloviendo a mares.


08/27/2009 06:01 PM
Fase II. Aproximación

Hoy me he levantado pensando no tanto en el trabajo como en lo que vendrá a continuación del horario laboral.
Porque cuando salga de la oficina sobre las tres de la tarde lo haré con un ropaje diferente al que tendré a primera hora de la mañana y en lugar de enfilar la A2 camino de casa buscaré la estación de Metro más próxima.
Al final han sido sólo unos cuatro meses de parada pero lo cierto es que todavía parece que nuestros pasos se dirigen a Fuente de Cantos.
Y esa es una realidad: nuestro viaje de aproximación nos llevará por la Autovía de la Plata hacia el lugar donde, allá por noviembre pusimos punto y seguido a nuestra aventura.
La preparación en esta ocasión ha sido algo más ligera que la anterior vez. Al fin y al cabo, tampoco se exige un esfuerzo físico fuera de los límites asumibles y aceptables a gente normal como nosotros.
La mochila lleva prácticamente lo mismo que en la ocasión anterior. Debe ser la prueba que se eligió correctamente el material necesario y no sobraba ni faltaba cosa importante. Bueno: el saco de dormir será uno nuevo pero más liviano.
Desde hace unos cuantos días la mayor preocupación es la climatológica. Mas que por el refrán (“En abril, aguas mil”) lo es por las continuas noticias en telediarios y sitios de Internet que informan sobre predicciones del clima.
Se prevé lluvia durante los tres primeros días de marcha (probabilidad = 100%) y además bajas temperaturas. Con alertas de todos los colores nos están bombardeando los medios de comunicación y sinceramente, da pánico tal como lo están poniendo.
Desde la oficina he llegado a la Estación de Atocha (primero, Metro y después Cercanías) donde el AVE con destino Sevilla me está esperando en la Vía 6 y poco más de tres horas quedará estacionado en Santa Justa.
Al llegar a Ciudad Real parece que la lluvia quiere dar la razón a todos aquellos que la están llamando y comienza a descargarse de unas preocupantes nubes negrísimas.
Poco a poco el tren se está acercando a su destino y las nubes parece que se quedan atrás. Espero que al menos se retrasen durante dos o tres días de forma que podamos avanzar en seco por los caminos de Extremadura.
Puntualmente, el Ave llega a Sevilla y mochila a la espalda me dirijo a casa.
Avi y Vir ya están allí e incluso han comprado los billetes del LEDA y sobre las ocho y media de la tarde cruzamos por Campana y el Museo hasta la Plaza de Armas.
Tomamos un café para entonarnos y a las 10 de la noche, también puntual, el autobús se está deslizando en busca de la A66 dirección Norte.
Llamo al Albergue de Fuente de Cantos, donde me confirman que hay camas libres. Lo hago porque está justo al lado contrario de la Estación de Autobuses y no es plan de pasearnos a media noche buscando alojamiento.
No hay un alma por las calles del pueblo cuando nos dirigimos al antiguo Hospital-Convento franciscano de San Diego.
Una vez allí, el encargado (Víctor) nos lleva hasta una habitación amplia, con cuatro camas en dos literas, y que se asoma a un bonito patio interior.
Ya es medianoche y todo es caer en sobre una limpia cama o comienza el reparador sueño.
El cielo está despejado y pleno de estrellas.


04/14/2009 02:23 PM
Fase II. Precalentamiento
El día D ya está a la vuelta de la esquina, como quien dice. El próximo jueves haremos el viaje a aproximación hasta Fuente de Cantos con parada técnica en Sevilla.
La verdad es que esta vez parece que el temor que me invadía allá por noviembre no ha hecho acto de presencia. Al fin y al cabo, uno es ya un experto peregrino que conoce las dificultades del camino sobre todo está preparado para superarlas. ¡Ahí queda eso!.
La Semana Santa en Sevilla, en continuo desplazamiento desde la Macarena hasta la Puerta Jerez o desde Triana hasta Nervión han suplido las aburridas sesiones de gimnasio y si además se recargaba el organismo con alguna Cruzcampo, pues perfecto.
Tengo un catarro de campeonato. Ya me veo sin poder respirar, arrastrándome por los encharcados caminos (porque nos va a llover en los primeros días, según la previsión del Instituto Nacional de Meteorología) y confiando en mis acompañantes para que me ayuden. Al menos, supongo que me llevaran la mochila. Si no es así, vaya peregrinos solidarios que me he buscado.
Los posibles puntos para pernoctar (preferiblemente, Albergues) ya han sido contactados para confirmar que se encuentran abiertos y en principio, no parece existir problema que resulte insalvable.
Rehaciendo la mochila estoy eliminando algunos objetos que, aunque no se pueden considerar inútiles, en el anterior recorrido ni recordé que los llevaba por lo que entiendo son innecesarios. Espero no equivocarme.
Lo que mas me libera en el nuevo saco de dormir que me trajeron los Reyes Magos. Pesa sólo 640 gramos y ocupa muy poco volumen lo que mejora el anterior, clásico pero posiblemente mas cómodo para los que nos movemos mucho mientras dormimos. Ya veremos y lo contaré al regreso.
Hasta mañana.


08/30/2009 01:49 PM
Tren de los 40 días
De Tren de los 40 días, 2009

¡Ya está llegando!

El día D se acerca a pasos agigantados y sólo falta que el último Paso se encierre en su Templo para que los Peregrinos tomemos el relevo aunque no en las calles sino en los caminos de Extremadura.
Durante estos últimos meses he continuado el entrenamiento pero es necesario reconocer que con mas relajo que en la fase anterior por lo que espero no pagarlo en el camino. Cinta y bicicleta en el gimnasio y algo de máquinas para fortalecer la espalda por aquello de la mochila pero la climatología no ha acompañado mucho (frío y nieve) así que no he caminado al aire libre hasta este pasado fin de semana porque la Concejalía de Medioambiente de mi Ciudad ha organizado algunas salidas al campo y me he apuntado.
Y así, el domingo por la mañanita y con un frío de narices (sólo 2 grados centígrados a las nueve de la mañana) ya estamos subiendo al autobús de que nos llevará hasta Nuevo Baztán con el propósito de hacer un recorrido por el antiguo trazado del “Tren de los 40 días”, que durante la Guerra Civil conectó Torrejón de Ardoz con Tarancón para continuar hasta Valencia (para más información en http://www.andarines.com/).
Un tramo de la conocida como Vía Negrin está acondicionado para caminantes y ciclistas (desde Carabaña) pero lo que recorrimos era justamente la parte “salvaje”.
Están cayendo diminutos copos de nieve pero resulta que hemos venido pertrechados para la anunciada lluvia y no para el frío. Nos metemos en un bar de la plaza de Nuevo Baztán para tomar un café calentito antes de comenzar la marcha.
Somos un grupo heterogéneo de todas las edades y dispar condición física pero es sólo aparentemente: cuando los músculos se calientan la marcha es continua y todos vamos a buen ritmo.
Transitamos por la entrada a la Urbanización Eurovillas y enseguida abandonamos la carretera para buscar un sendero que nos acercará a la visible en la lejanía plataforma por la que circulaba el ferrocarril.
El paisaje de monte bajo y algunos árboles resulta agradable dentro de la sencillez. A la izquierda derecha y al otro lado del valle aparece Villar del Olmo.
Sólo la imaginación del caminante puede ver la vía del ferrocarril. Si no fuese por las trincheras que se conservan en buen estado por algunos tramos y los túneles, nadie diría que el cielo se llenó alguna vez del humo de las locomotoras.
Hay restos del balastro que soportaba las traviesas de madera algunos túneles.
De estos, hay cuatro bien conservados en el tramo que recorrimos. Posiblemente sea debido a que fueron “reutilizados” por particulares para sus asuntos privados. De hecho, todavía se observan las entradas taponadas por ladrillos y en el interior quedan restos de paja (¿cuadras o rediles?) y maquinaria agrícola.
Sobre las dos horas de marcha hacemos un alto para recuperar fuerzas. Salen las botas (de vino) y algún que otro bocadillo. Y seguimos.
Acabamos de pasar por un barranco en el que debía encontrarse el único puente (desaparecido) del recorrido cuando ocurre un incidente: un participante se tuerce un tobillo, no puede continuar y uno de los monitores que nos acompañan se queda con él a la espera de los servicios de emergencia.

Algo más de una hora después abandonamos la antigua plataforma ferroviaria para tomar el camino hacia Ambite, donde haremos un alto para comer.
El último tramo lo hacemos sobre la Vía Verde del Tajuña y en lo que fue la estación del ferrocarril acompañamos con unas cervezas los bocadillos que previsoramente llevamos en la mochila.
Y un café mientras esperamos el autobús que nos devolverá a casa.
Han sido unos doce o trece km. en unas cinco horas a ritmo pausado pero que han servido para recordarme que en pocos días me esperan algo mas de cien.


03/15/2009 07:01 PM
Fase II. Etapa Previa
Después de varios meses sin escribir por aquí tomo de nuevo el teclado y mis deditos.
Es buena señal porque quiere decir que tengo que contar alguna novedad.
Por fin ha comenzado la segunda Fase de mi (nuestro) Camino a Santiago por la Vía de la Plata.
Allá por noviembre pasado llegamos hasta Fuente de Cantos y es allí donde empezaremos de nuevo nuestro cansino andar por los caminos de Extremadura.
Somos tres los caminantes y poner de acuerdo los intereses (quiero decir, las obligaciones) temporales no resulta fácil y ya se sabe que el trabajo es obligación mientras que el recorrer los caminos es una devoción.
Además, la meteorología también influye en la toma de decisiones porque tampoco es cuestión de forzar la situación hasta conseguir dañar la frágil salud de alguno de nosotros y estos tiempos pasados no han sido los mas adecuados.
Pues bien: después de la ya cercana Semana Santa vamos a estar unos días avanzando en nuestro camino a Santiago.
Cinco Etapas y un total de 104 kilómetros nos llevaran desde Fuente de Cantos hasta Aljucén.
En estos días estoy contactando con los posibles lugares para pernoctar. De todos es conocido que el Camino por la Vía de la Plata no es tan transitado como el Camino Francés.
Y esto que en algún momento puede resultar una bendición en ocasiones se convierte en un problema.
Siempre que podamos, nuestra intención es utilizar los Albergues de Peregrinos igual que hicimos en la Fase I (de Sevilla a Fuente de Cantos) pero justamente cuando en aquella ocasión nos acercamos al Albergue de la Red Alba Plata en Fuente de Cantos, nos informaron que pese a la información detallada en los folletos ni todos está abiertos y los teléfonos no siempre coinciden con los actualmente en uso.
Lo primero será posicionarnos el día D en el punto de inicio: Fuente de Cantos.
A lo largo del día D-1 nos desplazaremos desde nuestras residencias habituales hasta Sevilla. En avión o AVE (según las distancias) ya tenemos horarios y precios e incluso (como es mi caso) el billete.
Salvo imponderables tenemos previsto hacer el viaje de aproximación en autobús.
Para las rutas que enlazan Extremadura y Sevilla (y mucho mas, en la comunidad extremeña) cuando se pregunta por servicios de autobús se suele utilizar la expresión:
¿A qué hora llega el Leda?,
o
¿Ha pasado ya el Leda?
Porque LEDA (Líneas Extremeñas de Autobuses) es sinónimo de autocar de línea y forma ya parte del paisaje.
Así que subiremos a un LEDA a última hora del día D-1 que nos acercará al Albergue Convento de San Francisco donde sólo tendremos tiempo de un sueño rápido.
Porque el Día D nos esperan los primeros metros que nos llevarán de Fuente de Cantos y Zafra.
Pero eso lo contaré otro día.

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